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viernes, 17 de febrero de 2012

¿Por qué se producen las adicciones?

¿Por qué se producen las adicciones?

Muy Interesante / 08/02/12


¿Qué efecto tienen las drogas en el cerebro? ¿Es posible tener adicción a internet o a las compras? Lo que entendemos por adicción es un aprendizaje con recompensa que se hace patológico y acaba por arruinar el proyecto de vida de la persona afectada y de quienes la rodean. En este proceso juegan un papel fundamental tanto la liberación de dopamina como nuestra memoria.

La dopamina es el neurotransmisor que procesa los estados de emoción positiva y que, por tanto, segregamos de manera natural ante el riesgo, la aventura o la curiosidad. Estas circunstancias provocan un placer innato, mayor o menor según cada temperamento. "Ante una situación placentera las neuronas del núcleo accumbens reciben dopamina, mientras la amígdala evalúa la recompensa prevista. El cerebro cuenta con mecanismos para controlar la liberación de esta sustancia y que permiten mantener un equilibrio para que no estemos ni eufóricos ni apáticos sin motivo", explica la catedrática de bioquímica y biología molecular Natalia López Moratalla, de la Universidad de Navarra.

Precisamente la vía de acción de las drogas consiste en romper ese equilibrio de la dopamina, aumentando su concentración en el espacio de la sinapsis o prolongando el tiempo que permanece antes de ser capturada. 

En el caso de la cocaína, su consumo bloquea el recaptador de dopamina, de modo que ésta permanece más tiempo en el espacio entre sinapsis, prolongando el efecto placentero. La anfetamina, además, aumenta la cantidad de dopamina que se libera. La nicotina, en cambio, estimula de forma directa a las neuronas que la producen. Y en el caso del éxtasis, las neuronas quedan literalmente destruidas.

"Si el consumo de drogas se hace crónico, disminuyen los receptores de la dopamina, y permanecen en niveles bajos incluso un año después de dejarlas; así los efectos placenteros disminuyen de manera paulatina, creándose la necesidad de una mayor cantidad para conseguir el mismo efecto".

No obstante, la adicción no se desarrolla tras un primer consumo. Es un largo proceso de consolidación del aprendizaje en el que interviene la memoria: "Con el consumo crónico de droga, se modifica el proceso por el que se establecen las conexiones entre neuronas, pues el exceso de estimulación producido por la dopamina acelera el recuerdo a largo plazo. De manera paralela, el hipocampo establece la memoria emocional, esencial en la adicción", argumenta López Moratalla.

De hecho, en el inicio del consumo de drogas, o de los juegos de Internet, se aprenden de forma inconsciente las circunstancias ambientales, de modo que la recompensa se asocia a algo: un olor, un lugar. "Si volvemos a percibirlo, la dopamina promueve el recuerdo inconsciente asociado a la recompensa. En condiciones normales, seleccionaríamos la respuesta después de analizar los datos; sin embargo, cuando se ha producido la adicción el funcionamiento es diferente: se pierde el control sobre los circuitos del lóbulo frontal y se generan respuestas automáticas y compulsivas. Quienes sufren la adicción no deciden, sino que se encuentran obligados a consumir", alerta la investigadora.

La mayoría de las conductas adictivas comienzan en la adolescencia, cuando los sistemas de recompensa y memoria emocional no están ajustados: "Entonces, mientras el alcohol o las drogas producen efectos más intensos y una dependencia más rápida en las jóvenes, los hombres caen con mayor facilidad en los juegos de rol en Internet", explica la catedrática de la Universidad de Navarra.

Ante esta coyuntura López Moratalla subraya que la forma más efectiva de prevenir las adicciones son la educación, que abre horizontes, y las relaciones personales, que permiten un diálogo franco. 

El siguiente video, elaborado por López Moratalla y Carlos Bernars, es parte de la serie Los secretos de tu cerebro y recoge los últimos avances de las neurociencias acerca de su funcionamiento.


lunes, 23 de enero de 2012

Los genes son responsables de 40 % de inteligencia a lo largo de la vida

Univisión Noticias

EFE | Fecha: 01/18/2012 

Sídney (Australia), 19 ene (EFE).- Los genes son responsables del 40 % de la inteligencia a lo largo de la vida del ser humano, mientras el otro 60 % está determinado por el contexto, según un estudio* genético divulgado hoy en Australia.

Peter Visscher, experto en genética de la Universidad de Queensland que participó en esta investigación, consideró que la inteligencia de la persona incide en las posibilidades de supervivencia, en declaraciones a la emisora australiana ABC.

El experto australiano, junto a investigadores escoceses y británicos, examinó los test de inteligencia de unas 2.000 personas realizados en Escocia cuando tenían 11 años de edad y posteriormente de estas mismas personas con una edad superior a 65 años para entender por qué algunas inteligencias envejecen mejor que otras.

La mayoría de las personas que tenían una inteligencia promedio cuando eran niños la aumentó durante la etapa adulta y aquellas personas que tenían una inteligencia por debajo de la media al inicio de su vida mantuvieron este promedio en la vejez.

No obstante, los científicos observaron que en algunos casos la inteligencia mejoró o empeoró, de acuerdo al estudio publicado en el portal de la revista científica Nature.

El contexto en el que se desarrolla la vida, en el que se consideran factores como la nutrición, la educación de los padres y la escolaridad, contribuyen en el desarrollo de la inteligencia, según comprobaron los investigadores.

Durante el estudio, los expertos también tomaron muestras genéticas y cuantificaron el papel de los genes en los cambios de la inteligencia a medida que el ser humano envejece.

"Calculamos que entre un cuarto y un tercio de estos cambios son genéticos", indicó Visscher, quien defendió la importancia de estos estudios de los genes para identificar factores implicados en el deterioro mental de los ancianos, lo que podría ayudar a entender mejor enfermedades como el Alzheimer. EFE




Ian J. Deary, Jian Yang, Gail Davies, Sarah E. Harris, Albert Tenesa, David Liewald, Michelle Luciano, Lorna M. Lopez, Alan J. Gow, Janie Corley, Paul Redmond, Helen C. Fox, Suzanne J. Rowe, Paul Haggarty, Geraldine McNeill, Michael E. Goddard,David J. Porteous, Lawrence J. Whalley, John M. Starr & Peter M. Visscher

Nature (2012) | doi:10.1038/nature10781
Received 05 September 2011 | Accepted 12 December 2011 | Published online 18 January 2012


[Actualización 29/02/2012]
Información relacionada: ¿Qué determina la inteligencia? - CNN (video)

miércoles, 18 de enero de 2012

La inteligencia sí puede mejorarse

Niños en el colegio
Por cada año adicional de educación se incrementaron 4 puntos de CI.
BBC Mundo | Viernes, 30 de diciembre de 2011

Durante mucho tiempo se ha debatido si un individuo nace o se hace inteligente, y si la educación puede tener algún efecto en el coeficiente intelectual (CI).

Ahora, una investigación llevada a cabo en Noruega afirma que la educación sí puede mejorar la inteligencia, al menos hasta los últimos años de la adolescencia.

El estudio1 publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencia) encontró que entre más tiempo pase un niño en el colegio más alto su CI.

Por cada año escolar adicional se pueden aumentar cuatro puntos de CI, dicen los investigadores de la Universidad de Oslo.

Y este "efecto considerable", agregan, puede obtenerse hasta finales de la adolescencia.

Tal como explican los investigadores, estudios en el pasado ya han establecido un vínculo entre un alto CI y una mayor educación.

Hasta ahora ha sido muy difícil determinar si asistir durante más tiempo al colegio puede mejorar el CI porque existe la posibilidad de que los niños con un CI naturalmente alto son los que pasan más tiempo en el sistema educativo.


Educación obligatoria

El estudio, en el que también participó la organización Statistics Norway, encargada de publicar los datos oficiales, se basó en los efectos "naturales" que tuvo el sistema educativo noruego en 107.223 estudiantes.

Entre 1955 y 1972 los gobiernos regionales de ese país incrementaron la educación obligatoria de siete a nueve años. Esto significó que los estudiantes salían del colegio a los 16 años y no a los 14.

El efecto de este incremento forzado en la asistencia escolar fue medido por el gobierno cuando los estudiantes cumplieron 19 años, la edad cuando los hombres que serán llamados a filas son sometidos a una prueba de CI.

"Encontramos que esta reforma escolar, que afectó principalmente la educación en los años medios de la adolescencia, tuvo un efecto sustancial en las puntuaciones de CI obtenidas a los 19 años" dicen los autores.

Agregan que "en la época en que la reforma fue introducida, se hizo aparente un incremento inusualmente alto tanto en la educación promedio como en el CI promedio".

Y explican que por cada año adicional en el colegio se incrementaron 3,7 puntos de CI.

"Al aprovechar el incremento en la asistencia escolar, instigado por una amplia reforma escolar obligatoria, este estudio fue capaz de desvelar un efecto estadísticamente significativo y considerable de la educación media en las puntuaciones de CI en los primeros años de la adultez de los hombres noruegos" afirman los científicos.

Los investigadores señalan, sin embargo, que se debe ser cauteloso al tratar de obtener conclusiones, porque el efecto, dicen, podría aplicarse únicamente a la sociedad noruega o a su sistema de educación.

De cualquier forma, dicen los científicos, el estudio prueba que sí es posible mejorar la inteligencia, al menos durante los años de la adolescencia.


1. Social Sciences:
Christian N. Brinch and Taryn Ann Galloway
PNAS 2012 109 (2) 425-430; published ahead of print December 27, 2011, doi:10.1073/pnas.1106077109

sábado, 3 de diciembre de 2011

Así se diferencia el cerebro de un psicópata

psicopata

Un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE UU) ha identificado nuevas diferencias en los cerebros de los psicópatas que podrían explicar su peligroso comportamiento antisocial. Concretamente, los investigadores han averiguado que en estos sujetos existen menos conexiones entre las neuronas de la corteza ventromedial prefrontal -la parte del cerebro responsable de sentimientos como la empatía y la culpabilidad- y la amígdala -zona responsable de las sensaciones de miedo y ansiedad-. 

Para llegar a esta conclusión, Joseph Newman y sus colegas trabajaron con cuarenta reclusos de una cárcel que habían cometido crímenes similares. A la mitad de ellos se les había diagnosticado una psicopatía. Examinando sus cerebros con dos técnicas distintas, imagen por resonancia magnética con tensores de difusión (DTI) y resonancia magnética funcional, observaron que en los cerebros de los psicópatas la densidad de las conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala era muy baja. Sus conclusiones se han publicado en la última edición de la revista Journal of Neuroscience*.


*Reduced Prefrontal Connectivity in Psychopathy
Author contributions: J.P.N., K.A.K., and M.K. designed research; J.C.M. and M.K. analyzed data; J.C.M. and M.K. wrote the paper.

Received August 15, 2011.
Revision received September 21, 2011.
Accepted October 10, 2011.



viernes, 14 de octubre de 2011

Dormir poco nos hace tomar decisiones arriesgadas



Elena Sanz | 10/03/2011

La falta de sueño potencia las decisiones arriesgadas por un exceso de optimismo, según concluye un estudio del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham (Estados Unidos) que se publica en la revista Journal of Neuroscience.

Utilizando imágenes de resonancia magnética en 29 voluntarios adultos sanos, los científicos demostraron que una noche sin dormir produce un aumento de la actividad cerebral en regiones que evalúan los resultados positivos, así como a una menor activación en las áreas cerebrales que procesan los resultados negativos. Como consecuencia, en los experimentos los individuos que habían sido privados del sueño en el estudio tendían a tomar decisiones que enfatizaban la ganancia económica y eran menos propensos a elegir aquellas que reducían las pérdidas. 

Estudios anteriores habían mostrado que la carencia de sueño deteriora la habilidad para tomar decisiones, pero esta es la primera investigación que revela que la falta de sueño puede cambiar la forma en la que el cerebro estima los valores económicos independientemente de sus efectos sobre la atención, además de aumentar la sensibilidad a las recompensas positivas.

Según Michael Chee, responsable del estudio, "incluso si alguien realiza decisiones financieras muy arriesgadas y sonadas después de una noche normal de sueño, no hay garantías de que esta misma persona no te exponga a un riesgo desafortunado si no ha dormido lo suficiente". Chee explica que, por ejemplo, existen evidencias empíricas de que el exceso de horas de trabajo en los médicos residentes conduce a un mayor número de accidentes. "Creo que es fundamental que la sociedad al completo se aferre a los datos generados sobre los efectos perjudiciales de la falta de sueño y valore si debemos continuar haciendo las cosas a la antigua usanza", concluye el investigador.

El cerebro ebrio responde peor al peligro




Elena Sanz | 30/04/2008


El primer estudio de los efectos del alcohol mediante resonancia magnética revela que su consumo reduce la sensibilidad en áreas del cerebro que detectan amenazas y aumenta la actividad de las implicadas en la recompensa.

Para llegar a esta conclusión, Marina Wolf y sus compañeros de la Universidad Rosalind Franklin (EE.UU.) estudiaron los cerebros de doce sujetos sanos que eran bebedores sociales. Durante periodos de más de 45 minutos, los participantes recibieron alcohol o una solución salina intravenosa (placebo) mientras se les mostraban imágenes de expresiones faciales de miedo y neutrales. Al comparar la actividad cerebral en ambas circunstancias, los investigadores descubrieron que cuando los participantes recibían placebo las expresiones faciales de miedo desencadenaban una mayor actividad en la amígdala, la ínsula y el giro parahipocampal. Sin embargo, estas mismas áreas del cerebro apenas reaccionaban ante los rostros aterrados cuando los sujetos habían consumido alcohol. Además, el alcohol aumentaba la respuesta de las áreas estriadas cerebrales, que son importantes componentes del sistema de recompensa.

Según Franklin, los resultados explican por qué el consumo de alcohol "nos permite acercarnos a un desconocido en una fiesta”, pero también nos hace más vulnerables a enfrascarnos en una discusión o una pelea.